BRINDIS POR CATALUNYA

Es difícil poner en palabras la cantidad de sensaciones que, en un par de días -uno detrás del otro- han fluído por aire y tierra catalanes. Han ondeado banderas, voces, sensibilidades dispares, y yo diría, como el slogan "En Catalunya todo cabe, pero no todo vale". Valen los sentimientos, sean los que sean, y no valen los actos extremistas y vandálicos, vengan de donde vengan. No me molaba ir a una manifestación convocada por las autoridades, pero fuí. Una vez allí no me identifiqué con los gritos y slógans independentistas, pero tampoco me molestaron. Sí me sentí mal cuando escuché que Montilla estaba siendo agredido. Me faltó la despedida conjunta, amenizada por la coral del Orfeó, que nos habían prometido. Me fuí cuando dijeron que lo hiciéramos con una sensación de vacío, pero lo acepté, mientras recordaba otras manifestaciones -todas, prácticamente- a las que he asistido en las que siempre había vibrado con la mayoría. La recompensa vino después, al saber y ver en los medios de comunicación el rotundo éxito de nuestra voz. Con todas las insuficiencias que se quiera, pero que demuestra que en nuestro pueblo se combina muy bien el seny con la rauxa catalana.

Hoy sufro todavía el sueño de una noche en la que la explosión de euforia por el triunfo del mundial me impedía dormir. No soy futbolera, pero me alegra que gane el Barça y también me alegró del triunfo de España. Supongo que todos se habrán dado cuenta del gran papel de nuestros jugadores en esa competición. Tampoco vibré ni me emocionaban los slogans españolistas, pero acepté la noche de insomnio consolada por la empatía que me producía tánta alegría ajena. No me ha gustado saber que algunos exaltados quemaron contenedores y árboles y que han habido contusionados. Aunque lo entiendo. Siempre hay quien no encuentra canales mejores para expresar unas energías que por algún lado tienen que salir.

Hoy brindo por Catalunya, con todas sus circunstancias.

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